«Dulce Patria»: Calaf, historia y tradición talquina

Blog, Crónica

Todo talquino y talquina tiene algún recuerdo guardado sobre la antigua fábrica de Calaf. Su gran tamaño y colorido amarillo no dejaban indiferente a nadie que pasara por fuera de ella (y qué decir del olor a chocolate que por años bañó a vecinos y vecinas, y al barrio en general). Pero, ¿sabían ustedes que el origen e historia de esta centenaria industria está directamente relacionada con nuestra ciudad?

«Calaf» fue una empresa chilena que por décadas fue responsable de la producción de cientos y miles de golosinas. Galletas, chocolates y dulces eran parte del menú diario de producción en la fábrica de calle 3 oriente #812, casa matriz de la empresa ubicada en la zona céntrica de Talca.


El origen

Hace más de un siglo que comenzó a escribirse la historia de Calaf en nuestro país, de la mano del trabajo realizado por inmigrantes españoles que vieron en Chile la oportunidad de a cabo sus proyectos. En el año 1897, Miguel Palet Raspaill dejaba España para desembarcar en Chile, y así poder expandir sus conocimientos sus conocimientos pasteleros en otras tierras, ya que en España era dueño de dos pastelerías. Una vez instalado en Talca, no tardó mucho tiempo en encantar a los/as talquinos/as con sus preparaciones que comercializaba en su repostería llamada «La Palma». Fue tal el éxito que pronto abrió nuevas sucursales en las ciudades de Santiago y Concepción. Por este motivo, Miguel Palet debió solicitarle a su sobrino, Esteban Calaf Palet, que viajase a Chile para ayudarle con sus reposterías. Esta decisión sería el primer acercamiento de la familia Calaf con tierras talquinas. Así, por varios años Esteban trabajó junto a su tío hasta que éste último decidió irse a Santiago para más tarde terminar vendiéndole a su sobrino lo que a esa altura ya era una pequeña industria de confites y pasteles.

Luego de adquirir la empresa, Esteban Calaf un par de años después solicitaría la llegada de su hermano, Enrique Calaf Palet, con el cual, luego de muchas dificultades lograría fundar la empresa Calaf Hermanos, en el año 1897. Los siguientes años fueron de éxito y de un prometedor futuro para esta naciente empresa. Así fue que en el año 1937 se abre la nueva fábrica ubicada en calle 4 Sur con 3 y 4 Oriente. Luego de muchos años la empresa pasó a manos de sus hijos, la producción de golosinas se multiplicó debido al avance y mejoramiento de las máquinas y la tecnología. Así es como Calaf terminaría convirtiéndose en una de las más prestigiosas y reconocidas industrias a lo largo del país.

Su historia de éxito estuvo directamente ligada con el gran desarrollo y auge económico que tuvo Talca durante el siglo pasado. Sobre ello, en entrevista con Diario El Centro, el historiador talquino, Jorge Valderrama menciona que «la empresa Calaf estuvo ligada a la fundación del Teatro Pallet, que funcionaba aledaña a la confitería que tenía la empresa en la década de los 50′ y 60′ en la calle 2 Oriente con la esquina 1 Sur». Además, Valderrama señala que «el significado de Calaf para la gente de la época es que este era uno de los lugares más importantes que tenía Talca, un centro de reuniones sociales, a una cuadra de la Plaza de Armas en aquel entonces, un lugar tradicional y familiar, donde se iban a comprar las exquisiteces que se vendían en aquel tiempo».


Calaf llegó a contar con cinco plantas de producción ubicados en Talca y Santiago, además de otros países de Latinoamérica como Argentina y Perú. En la fábrica de Talca se calcula que al año se producía más de 550 toneladas de productos tales como caramelos, chocolates, bombones, calugas, etc.


El año 2004 Calaf fue vendida a las empresas CCU e Indalsa en partes iguales, siendo ambas pertenecientes al Grupo Luksic, grupo económico que decide en Noviembre del año 2015 salir del negocio confitero, por lo que vende Calaf a la empresa Carozzi S.A. En Diciembre de ese mismo año, Carozzi informa a los trabajadores de la planta de Talca que la empresa comenzaría el proceso de cierre. Así es como en Agosto de 2016 se concretaría el cierre definitivo de Calaf en Talca, dejando atrás 119 años de historia en la ciudad del Trueno, concluyendo su proceso de producción y venta de confites y alimentos que por año llenó de colores y sabor las céntricas calles talquinas, generando consigo un sin fin de historias y recuerdos inolvidable tanto para los vecinos cercanos a la empresa como a las personas que por años trabajaron en Calaf.

En nota realizada en Diario El Centro, Patricio Núñez, ex trabajador de Calaf (y quien fuese además el presidente del sindicato n°2 de la planta de Talca) comenta que con el cierre de la empresa se va una parte importante de su vida, ya que toda su experiencia laboral la ha vivido en los 38 años en que fue parte de Calaf. Misma sensación es la que se lleva Eugenia Vallejos, trabajadora de Calaf por más de 17 años, la cual comenta que en su trabajo era una persona más que feliz, envolviendo los míticos dulces «Sunny»; «con quienes trabaja ahí eran como mi familia, porque estábamos o todo el día o toda la noche trabajando allá. Éramos muy unidos, cada vez que alguien tenía un problema nos ayudábamos entre nosotros», finaliza.

Se cerraba de esta forma la histórica fábrica Calaf en Talca y, como no, también uno de los episodios más dulces de Talca y su apogeo económico del siglo pasado.

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